¿Por que doy el pecho?

Hola a todos!

El post de hoy es muy especial para mi porque amamantar ha sido mi vida desde que Mateo llegó a este mundo hace ya 6 meses, así que para celebrarlo quiero explicar por qué elegí dar el pecho y como estoy viviendo esta experiencia sin igual.

Hay algo que nunca imaginé antes de tener a Mateo: por alguna misteriosa razón, mis pechos se convirtieron en una especie de asunto de interés general sobre el cual todo el mundo parecía tener una opinión. Si me diesen un euro por cada vez que alguien me ha preguntado algo relacionado con mis pechos podríamos a ver comprado una reserva vitalicia de pañales. Preguntas como: ¿por qué das el pecho? ¿Durante cuanto tiempo vas a dar el pecho? ¿Tienes suficiente leche? ¿Engorda lo suficiente solo con tu leche? ¿Por qué no le das biberón? ¿Cuando vas a dejar de dar el pecho? ¿Por qué no le das leche “normal”? (refiriéndose a la leche de formula) ¿Te sacas leche? ¿Por qué no te sacas leche? ¿No te cansas de dar el pecho?… Podría continuar, pero ya os hacéis una idea a lo que me refiero.

La verdad es que no me importan este tipo de preguntas, pero nunca me paro a explicar los verdaderos motivos de por qué elijo dar de mamar y me limito a dar una repuesta complaciente a mi curioso interlocutor, al fin y al cabo eso es todo lo que quieren. Pero hoy, celebrando 6 meses de lactancia materna exclusiva, quiero explicar las verdaderas razones de por qué lo hago.

Doy el pecho…

… porque siento que te alimento con amor.

… porque me derrito en la complicidad que hay entre nosotros cuando te alimento en mis brazos.

… porque tu alimento está siempre preparado, a la temperatura perfecta y nunca se acaba.

… porque puedo calmarte al momento.

… porque me miras con esos ojos preciosos y me haces sentir la persona más importante del mundo.

… porque me queda una mano libre para acariciar tu piel y tu pelito (o para hacerte cosquillas en tus piernas regordetas!).

… porque me encanta escuchar tu risa nerviosa cuando me acerco.

… porque sé que te doy lo mejor de mi.

… porque no quiero estar lejos de ti, quiero estar ahí cuando me necesites.

… porque me siento más conectada con mi propia naturaleza, sabiendo que todas las mujeres desde el principio de nuestra especie y de todas las razas y lugares hicieron y hacen lo mismo.

… porque no cuento rayitas en un biberón, confío en ti y sé que comerás lo que necesites.

… porque simplemente es lo que mi cuerpo me pide hacer.

Estas razones son más que suficientes para mi para continuar dando el pecho durante el tiempo que Mateo y yo queramos, pero hay muchas más, muchas de ellas probadas científicamente, que demuestran las bondades de amamantar tanto para el bebé como para la mamá. Estas son solo algunas:

… porque los bebés amamantados tienen menos riesgo de padecer enfermedades digestivas y respiratorias a lo largo de sus vidas además de estar más protegidos contra otros virus.

… porque reduce el riesgo de desarrollar cancer de mama y de útero al mismo tiempo que disminuye los efectos de la osteoporosis.

… porque te ayuda a recuperar la figura que tenías antes de quedarte embarazada.

… porque es mas sostenible, ya que la leche de formula es leche de vaca sometida a varios procesos para reducir su contenido en grasa.

… porque es gratis y de mucha mejor calidad que cualquier otra leche.

… porque ayuda a la nueva mamá a confiar en ella y reduce la posibilidad de depresión post-parto.

… porque el bebé cambia la composición de la leche materna a través de la succión, dependiendo de sus necesidades.

… porque la leche materna “vacuna” a tu bebé contra los virus más comunes, por lo que enferma menos.

… porque te ayuda a conocer mejor a tu bebé.

… porque desarrolla una mayor autoconfianza en el bebé y le ayuda al desarrollo óptimo de su cerebro.

Hay muchas más razones pero voy a parar aquí para no eternizarme, en mi opinión estas son más que suficientes!

Dar el pecho me ha dado una nueva vision de mi misma y me ha hecho descubrir el amor a otro nivel, aunque la verdad es que el comienzo no fue fácil. Cada día y en cada toma, me alegro que haber mantenido mi determinación en amamantar a Mateo, superando muchas dificultades, desde físicas hasta sociales. Me alegro de no haberme dado por vencida, de haber confiado en mi instinto como madre y como mujer, y gracias a ello ahora disfrutamos los dos de una lactancia materna muy satisfactoria.

Como decía más arriba, esta es MI experiencia y MIS razones, y soy consciente de que cada mamá y su bebé son una combinación única e irrepetible y que lo que funciona para unos quizá no funcione para otros. Al fin y al cabo, una mamá feliz significa un bebé feliz, y eso es lo único que importa. He escrito este post porque le debía a mi bebé una respuesta sincera a todas esas preguntas del principio. No espero con esto que mis pechos dejen de ser un asunto público, pero quizá la próxima vez que alguien me pregunte entraré en mas detalle de por qué hago lo que hago. Con un poco de suerte, otras mamás conseguirán disfrutar de sus lactancias tanto como yo.

Espero que os haya gustado el post, y me encantaría escuchar vuestras experiencias dando de mamar a vuestros bebés!

Feliz dia!

Pilar & Mateo

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