Camisón premamá y de lactancia #1

camisón de nudo 01

Hola a todos!

Este post es muy especial para mi porque trata sobre algo que soñaba con hacer desde hacía mucho tiempo: diseñar mis propios patrones! Y que mejor que empezar con un camisón premamá y de lactancia para el dia D.

Pero, ¿qué me llevó a diseñar mi propio camisón? ¿Es que no hay ninguno ahí fuera?

Si has estado embarazada, probablemente te hayas dado cuenta de que la ropa premamá no goza de una gran selección, sino que es más bien limitada y bastante fea a no ser que te rasques bien el bolsillo. Pero si lo que buscamos es un camisón para nuestra estancia en el hospital y más allá, entonces las opciones aun se vuelven mas escasas y horrorosas.

Un par de meses antes de la llegada de Mateo, inicié mi búsqueda de un camisón de lactancia que llevar al hospital conmigo, pero a pesar de mis grandes esfuerzos y visitas a numerosas tiendas, no conseguí encontrar ninguno cuyo diseño, tejido, color o dimensiones no espeluznasen. No entiendo porque las marcas asumen que estas prendas son solo para el hospital cuando su nombre es tan claramente descriptivo: camisón de lactancia, y que yo sepa la lactancia se extiende mucho mas allá de los días del hospital, así que no se porque los hacen con el concepto de “usar y tirar” en mente. Algunos de los inconvenientes que encontré en los camisones disponibles en el mercado fueron los siguientes:

  • Colores feos: (al menos para el propósito de la prenda): marrón, azul, granate, negro, todos los tonos oscuros que puedas imaginar. ¿Por qué hacen los tan oscuro? Alguien dirá “para que no vean la suciedad”. Bien, pues no recuerdo mancharme en el hospital más que lo pueda hacer en casa, igual incluso menos porque te lo dan todo hecho, así que esa no es excusa.
  • Telas de mala calidad: ¿Qué pasó con las prendas de tacto suave para estar en casa o para dormir? Al parecer a las mujeres embarazadas no gustan porque no he podido encontrar nada que no fuera poliester (y no de la clase más agradable) o alguna algodón finurrio.
  • Encajes por todas partes: no soy fan del encaje. Y soy aún menos fan del encaje en poliester. Nunca he tenido ni tendré intención alguna de comprar ninguna prenda que lleve encaje.
  • No ajustan bien: ok, en los camisones de lactancia tiene que caber una tripota de embarazada de 9 meses, que es bastante grande, pero no tienen que ser simplemente enormes. No encontré ningún camisón que ajustase un poco en la zona de los hombros y el escote. Todos eran gigantes, y no tenían para nada en cuenta las dimensiones especiales de un cuerpo embarazado, grandes por un lado y mas finas por otro. Los camisones que me probé eran tan grandes que apenas se me mantenían en los hombros, lo que es el colmo de la incomodidad.
  • No cumplían su función más básica: la apertura frontal de muchos de los camisones que me probé no se abría lo suficiente o los botones iban demasiado duros, lo que es un gran inconveniente cuando estás sujetando a un bebé (posiblemente llorando) en un brazo mientras los intentas desabrocharte el camisón con la otra…  en ese momento decidí tomar las riendas de mi atuendo hospitalario.

Durante mi búsqueda del camisón perfecto, las dependientas no parecían entender por qué estaba siendo tan quisquillosa, al fin y al cabo solo los iba a llevar unos días. Hasta cierto punto tenían razón, pero había un motivo más profundo, entre líneas,  algo que buscaba pero que no comprendí hasta que tuve a mi bebé en brazos. Después del dia D entendí el verdadero motivo de esa búsqueda minuciosa: estaba intentando echarme una mano en un tiempo duro a la par que especial. Un tiempo en el que tu yo anterior parece haberte abandonado para siempre, cuando tu ropa de antes es tan solo un fantasma del pasado, un tiempo en el que ya no hay mas tiempo para nada ni nadie, solo para tu bebecito recién llegado. Con mi búsqueda, estaba tratando de captar y capturar en una prenda que me iba a acompañar durante semanas y semanas un poco de mi yo anterior, buscaba el sentirme bien, el asegurarme de que la Pilar que yo conocía todavía seguía ahí, en algún lugar, y que volvería en algún momento. Todos estos sentimientos tomaron parte en el diseño de este patrón. El camisón va anudado en los hombros para que no haya nada metálico o de plástico que pueda incomodar a la mamá o al bebé, y al mismo tiempo conseguir un buen ajuste en la zona de los hombros y no parecer así un fantasma, sino lo que se es, una mujer llena de vida 😉  Elegí una tela de algodón con cuadritos vichy en blanco y rosa y lo forré con gasa de algodón para que fuese supersuave al tacto, fue una delicia llevarlo. Como todos los primeros intentos, este patrón no es perfecto, pero me hizo feliz porque pude cuidar de mi bebé y de mi al mismo tiempo.

Puede parecer un poco demasiado esfuerzo y dedicación para un simple camisón premamá, pero la verdad es que me alegro de haberme tomado un poco de tiempo para dar forma a lo que andaba buscando. Lo llevé durante varios meses, hasta que llegó el invierno. Tanto me gustó, que ya tengo pensado hacer una versión para no embarazadas para este verano! En mi opinión, es el mejor camisón que he tenido 🙂 La ver para un vestido de la enfermería, pero me encantó que lo usa y fue genial para mi bebé. Dejé de usarlo cuando el invierno llegó, pero voy a ser sin duda haciendo una versión de no embarazo para el próximo verano. Por lo que a mí preocupación, siempre el mejor vestido!

Aquí podéis ver algunos detalles:

Sin título diseño-6

Camisón rosa

S22

Me encantaría saber sobre vuestra experiencia con la ropa premamá, ¿os resultó complicado?

Gracias por leer!

Pilar

¿Por que doy el pecho?

Hola a todos!

El post de hoy es muy especial para mi porque amamantar ha sido mi vida desde que Mateo llegó a este mundo hace ya 6 meses, así que para celebrarlo quiero explicar por qué elegí dar el pecho y como estoy viviendo esta experiencia sin igual.

Hay algo que nunca imaginé antes de tener a Mateo: por alguna misteriosa razón, mis pechos se convirtieron en una especie de asunto de interés general sobre el cual todo el mundo parecía tener una opinión. Si me diesen un euro por cada vez que alguien me ha preguntado algo relacionado con mis pechos podríamos a ver comprado una reserva vitalicia de pañales. Preguntas como: ¿por qué das el pecho? ¿Durante cuanto tiempo vas a dar el pecho? ¿Tienes suficiente leche? ¿Engorda lo suficiente solo con tu leche? ¿Por qué no le das biberón? ¿Cuando vas a dejar de dar el pecho? ¿Por qué no le das leche “normal”? (refiriéndose a la leche de formula) ¿Te sacas leche? ¿Por qué no te sacas leche? ¿No te cansas de dar el pecho?… Podría continuar, pero ya os hacéis una idea a lo que me refiero.

La verdad es que no me importan este tipo de preguntas, pero nunca me paro a explicar los verdaderos motivos de por qué elijo dar de mamar y me limito a dar una repuesta complaciente a mi curioso interlocutor, al fin y al cabo eso es todo lo que quieren. Pero hoy, celebrando 6 meses de lactancia materna exclusiva, quiero explicar las verdaderas razones de por qué lo hago.

Doy el pecho…

… porque siento que te alimento con amor.

… porque me derrito en la complicidad que hay entre nosotros cuando te alimento en mis brazos.

… porque tu alimento está siempre preparado, a la temperatura perfecta y nunca se acaba.

… porque puedo calmarte al momento.

… porque me miras con esos ojos preciosos y me haces sentir la persona más importante del mundo.

… porque me queda una mano libre para acariciar tu piel y tu pelito (o para hacerte cosquillas en tus piernas regordetas!).

… porque me encanta escuchar tu risa nerviosa cuando me acerco.

… porque sé que te doy lo mejor de mi.

… porque no quiero estar lejos de ti, quiero estar ahí cuando me necesites.

… porque me siento más conectada con mi propia naturaleza, sabiendo que todas las mujeres desde el principio de nuestra especie y de todas las razas y lugares hicieron y hacen lo mismo.

… porque no cuento rayitas en un biberón, confío en ti y sé que comerás lo que necesites.

… porque simplemente es lo que mi cuerpo me pide hacer.

Estas razones son más que suficientes para mi para continuar dando el pecho durante el tiempo que Mateo y yo queramos, pero hay muchas más, muchas de ellas probadas científicamente, que demuestran las bondades de amamantar tanto para el bebé como para la mamá. Estas son solo algunas:

… porque los bebés amamantados tienen menos riesgo de padecer enfermedades digestivas y respiratorias a lo largo de sus vidas además de estar más protegidos contra otros virus.

… porque reduce el riesgo de desarrollar cancer de mama y de útero al mismo tiempo que disminuye los efectos de la osteoporosis.

… porque te ayuda a recuperar la figura que tenías antes de quedarte embarazada.

… porque es mas sostenible, ya que la leche de formula es leche de vaca sometida a varios procesos para reducir su contenido en grasa.

… porque es gratis y de mucha mejor calidad que cualquier otra leche.

… porque ayuda a la nueva mamá a confiar en ella y reduce la posibilidad de depresión post-parto.

… porque el bebé cambia la composición de la leche materna a través de la succión, dependiendo de sus necesidades.

… porque la leche materna “vacuna” a tu bebé contra los virus más comunes, por lo que enferma menos.

… porque te ayuda a conocer mejor a tu bebé.

… porque desarrolla una mayor autoconfianza en el bebé y le ayuda al desarrollo óptimo de su cerebro.

Hay muchas más razones pero voy a parar aquí para no eternizarme, en mi opinión estas son más que suficientes!

Dar el pecho me ha dado una nueva vision de mi misma y me ha hecho descubrir el amor a otro nivel, aunque la verdad es que el comienzo no fue fácil. Cada día y en cada toma, me alegro que haber mantenido mi determinación en amamantar a Mateo, superando muchas dificultades, desde físicas hasta sociales. Me alegro de no haberme dado por vencida, de haber confiado en mi instinto como madre y como mujer, y gracias a ello ahora disfrutamos los dos de una lactancia materna muy satisfactoria.

Como decía más arriba, esta es MI experiencia y MIS razones, y soy consciente de que cada mamá y su bebé son una combinación única e irrepetible y que lo que funciona para unos quizá no funcione para otros. Al fin y al cabo, una mamá feliz significa un bebé feliz, y eso es lo único que importa. He escrito este post porque le debía a mi bebé una respuesta sincera a todas esas preguntas del principio. No espero con esto que mis pechos dejen de ser un asunto público, pero quizá la próxima vez que alguien me pregunte entraré en mas detalle de por qué hago lo que hago. Con un poco de suerte, otras mamás conseguirán disfrutar de sus lactancias tanto como yo.

Espero que os haya gustado el post, y me encantaría escuchar vuestras experiencias dando de mamar a vuestros bebés!

Feliz dia!

Pilar & Mateo